27.5.12

Lisa, hoy ha llovido luminoso .

Ayer me buscabas culposa, hoy yo te busco y me evadís airosa. Definitivamente las cosas no son iguales, las tardes soleadas de Diciembre fueron cambiadas por este clima tormentoso y gris. Te necesito para poder seguir adelante, el no verte me está matando lentamente, Sólo escuchar tu voz me bastaría, un atisbo de luz, el rose de tu piel ...
Los días pasan vacíos, me concentro en sobrevivir. Tu voz, dulce, curiosa, sigue resonando en mi cabeza. Nada cambió dentro mío, y sin embargo no me reconozco. Las noches son efímeras, pero cómo amaría perpetuarlas, vivir en un sueño permanente donde aún estás aquí ...
Ya no puedo continuar en este constante flagelo. Un brote de esperanza me inunda el cuerpo, entre sollozos y gritos logré escuchar que volvías ... ¿Quién sabe? Tal vez, entre tanto apuro, te olvides de cuidarte, y frente a mí tu cuerpo pasara ...
Van dos semanas, todavía no has llegado, la espera es más mortal que la misma certeza de no verte más. La duda, esta incertidumbre terminal, conllevará a mi final. El sol sigue sin asomarse a mi ventana, simplemente no está ...
Nunca me gustó la lluvia, pero la prefiero fuerte y concisa antes de la indecisa llovizna, de los ocurrentes chaparrones. El clima se ajusta a mi humor decaído. Es irónico, no veo luz, constante obscuridad en el pueblo, pero tengo la certeza de que pronto lo haré. Si tan sólo tu rostro asomara a mi ventana, o tu voz se escuchara a lo lejos. Resignarme, nunca; antes de partir te voy a encontrar ...
Resignado y pesado, mi cuerpo me indica que se acerca el final, y aún no logro encontrarte. Tu imagen concisa y bien delineada, ahora no es más que manchas obscuras en mi mente. Sólo un momento, sólo eso te pido. Si tan sólo pudieras compadecerte. Yo sé que has vuelto, lo siento en el aire, lo siento muy dentro mío. Algo ha cambiado en la casa contigua, ya no son puros llantos y gritos, todo es más tranquilo. La única respuesta plausible es que hallas vuelto a calmar a tu ya anciano padre. Sólo un momento ...
Los médicos dicen que el último ataque anuncia el tan esperado y aterrador final. La fiebre quema mi cabeza y tu ausencia mi corazón. Tuve visiones, perfectos delirios consecuencia del aislamiento y la alta temperatura. Te veo, nos veo, felices, juntos en la eternidad, en un valle verde y ¡tan luminoso! Vos danzante y alegre, tan perfecta; yo un simple espectador de belleza tal ...
Adiós querida, ya no queda más que decir, gracias y perdón. Ojalá hubiera podido verte, tocarte por última vez. Mi visión se dificulta, manchas obscuras se mueven alarmadas y fugaces en mi alrededor. ¿Qué es eso? Una luz, fuerte, brillante ... me acaricia ... ¿Eres tú? El ruido de afuera me avisa que el mal tiempo a pasado. Lisa, hoy ha llovido luminoso.